El único imputado por el crimen de Rafael Uncos (51) presentó una extraña coartada para tratar de evitar que lo acusen de haber cometido el crimen. Dijo que las lesiones que le descubrieron fueron autoinfligidas en un intento de suicidio.

Uncos fue encontrado en su vivienda del Barrio Oeste I. El cuerpo de la víctima estaba en una bañadera. Lo habían asesinado con las catanas que coleccionaba. Los investigadores sostienen que el hombre presentó una dura lucha antes de morir. Inclusive creían que había herido a su homicida, ya que el atacante había dejado un rastro de sangre al salir de la casa donde se produjo el crimen.

Personal de la división Homicidios, al mando de los comisarios Juana Estequiño, Diego Bernachi y Jorge Dib, comenzó a indagar en el entorno de la víctima para determinar quién podría haber sido el autor del hecho. Con los datos aportados por la pareja, los pesquisas establecieron que estaba vinculado con un hombre que vivía en un barrio de Villa Carmela. Y en ese sector de la provincia se activó el celular que le habían robado a Uncos el día que se cometió el crimen. También comprobaron que el día del hecho el acusado se presentó en el CAPS del barrio para ser atendido por una herida cortante.

Por pedido del fiscal Ignacio López Bustos, los de Homicidios detuvieron a Hugo Roberto Carmona por ser sospechoso del crimen. El acusado fue revisado por el forense del Poder Judicial y confirmaron que tenía lesiones en la cabeza compatibles con golpes, y la cicatriz de una profunda herida en la pierna que habría sido producida por un arma blanca de gran tamaño.

La defensa

El acusado decidió hablar en la audiencia. “A ese señor nunca lo vi en mi vida”, fue la primera frase que emitió. “Todavía no entiendo cuáles son las razones por las que se me acusa de este delito”, agregó Carmona.

Después, en un extenso relato explicó las razones por las que había sufrido golpes en la cabeza. “El 2 de abril fui a bailar a un local que está al frente del parque 9 de Julio. Para regresar a casa, tomé un taxi. En el trayecto, dos personas abordaron el vehículo y me golpearon para que les entregara todas mis pertenencias. Me dejaron abandonado en el lugar”, señaló el imputado, que reconoció no haber denunciado el hecho ante las autoridades.

Carmona explicó que esa situación y otro problema familiar lo llevaron a ingresar en un profundo estado depresivo. “Ese día intenté quitarme la vida. Es imposible que haya matado a ese hombre porque estaba mal. No estaba en condiciones de haberlo hecho”, agregó en la audiencia de formulación de cargos.

El imputado declaró ante la Justicia cómo habría intentado quitarse la vida. “Ingerí cuatro blisters de pastillas. Luego, un vaso de veneno de rata y tragué un puñado de tachuelas de zapatero. Por último, me corté con un cuchillo la pierna. Estuve 72 horas desvanecido en la galería de mi casa. Es imposible que haya cometido ese crimen”, argumentó. Carmona no pudo explicar qué tipo de tratamiento recibió para poder recuperarse cuando el auxiliar Fernando Isa lo interrogó.

El representante del MPF solicitó que se le dicte la prisión preventiva por 180 días. Pidió ese plazo para que se pueda realizar las pericias genéticas de las muestras de sangre que se encontraron en la escena del crimen y que podrían pertenecer al acusado. También explicó que se espera mejorar las imágenes de las cámaras de seguridad que son analizadas por la División de Informática Forense del Equipo Científico de Investigaciones Fiscales (ECIF) del Ministerio Público Fiscal. El juez Eduardo González aceptó el pedido, pero sólo por el plazo de 30 días.